martes, 17 de marzo de 2009

3.5.1-¿Qué es el poder?

Foucault concibe la resistencia como parte del poder, no como algo que se opone a éste. Para el autor el poder no es una realidad inmutable y con existencia sólida. El poder es una dinámica constante, una relación de fuerzas que sin detenerse se enfrenta en lo cotidiano en una guerra sin pausa entre intereses y necesidades, en lo trivial y en lo trascendente. No es algo que tenga una expresión horizontal, vertical, o viceversa, sino que atraviesa toda la sociedad, a la vez constituyéndola y transformándola. Foucault no parte de la concepción tradicional del poder, como poder solamente coercitivo y represor, sino que el poder también produce, las prácticas de poder funcionan productivamente, gestan, entre otras cosas, al individuo, al sujeto.

“El individuo no es el vis-a-vis del poder; es, pienso, uno de sus primeros efectos” (Foucault, 1993:144)

A Foucault no le interesa quién lo ejerce, sino cómo se ejerce, le interesa su forma de funcionamiento: cómo ejecuta el poder el padre sobre el hijo, el capataz sobre el obrero; el médico sobre el paciente; el maestro sobre el alumno; el hombre sobre la mujer. Estas relaciones aparecen en todos y cada uno de los ámbitos en los cuales nos movemos; en los espacios de trabajo generando tensiones; en el espacio familiar, en las relaciones de pareja o de amistad. Están presentes en cualquier ámbito, ya sea público o privado, son una presencia constante siempre en juego, continuamente en movimiento.

Si el poder es una relación de fuerza, la fuerza puede ser observada desde una doble dimensión: su capacidad de acción y su capacidad de reacción. La capacidad de afectar lleva implícita el ejercicio del poder, en tanto que el ser afectado provoca la capacidad de resistencia. La resistencia es la respuesta de los sujetos al ejercicio del poder sobre sus cuerpos, sus afectos y emociones, sobre sus actos y acciones. La resistencia está siempre presente en la relación de poder, ejercicio del poder y resistencia se encuentran indisolublemente unidos.

En su obra la resistencia aparece como la fuerza superior a todas las fuerzas implicadas, ya que -como diría en una entrevista en 1982- "obliga, bajo su efecto, al cambio de las relaciones de poder (...) La resistencia es la palabra clave de este proceso" (citado en Garcia Canal, 2001).

Para Foucault el poder sólo puede ejercitarse sobre quien tiene una cierta posibilidad de elegir. El ejercicio del poder requiere un grado de libertad en los sujetos sometidos al mismo. De ahí se deduce la existencia de dos posibilidades: una, la de la resistencia (o enfrentamiento); otra, la de asumir las circunstancias que generan las relaciones de poder, tomar el poder por los cuernos o dejarse llevar por él. El sujeto que las relaciones de poder constituyen es libre para resistirse a ese sometimiento o para aceptarlo.

Por lo tanto, preguntarse por la Resistencia es preguntarse por el poder. En una entrevista que le realiza Bernard Henry-Levy denominada “No al sexo rey”, Michel Foucault sostiene que la resistencia es coextensiva al poder, rigurosamente contemporánea a él, no es su imagen invertida, sino que es imagen de sí mismo (Foucault,1994:161)

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